San Javier y Concepción un viaje por la Chiquitania.

El paseo en las misiones jesuitas en la Chiquitanía boliviana destaca la riqueza cultural del recorrido misional y los festivales de música, que los pobladores actualmente en las poblaciones de San Javier y Concepción todavía lo viven en las actividades cotidianas, en las relaciones familiares, educativas, económicas y sociales, como un valor permanente en sus vidas que pervive a través de los siglos. Una razón por la cual ir a san Javier y concepcion es la visita a la primera y a la tercera misión jesuítica que en la actualidad resaltan la belleza del arte barroco chiquitano y su proximidad a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Los cánones arquitectónicos y la distribución espacial de las misiones siguieron esquema de los jesuitas que fue repetido con ciertas variaciones en el resto de las reducciones misionales como una expresión de la relación con Dios, la naturaleza, la vida misma y las actividades socio-económicas a través de la artesanía en madera tallada, cerámica, semillas, música, panadería, repostería y gastronomía en general.

La Misión Jesuita en la Chiquitanía expresa el estilo de organización política y religiosa, una estructura modular que incluye en complejo de iglesia, oficinas, talleres, habitaciones del clero y una amplia plaza de entorno, en la cual se concentraban la iglesia, el cementerio, las escuelas, los talleres, las viviendas y al frente de la plaza la oficina es representante del poder político de la colonia española; quedando atrás las aldeas con una arquitectura rústica con materiales del lugar de los nativos chiquitanos.

En la construcción de la iglesia destaca el uso de los materiales naturales del lugar como la madera, que se usó en las columnas talladas. El tallado de las imágenes fue una labor de los nativos con el estilo barroco-mestizo que es una integración de la representación de la naturaleza en torno a la representación religiosa. Sobre cada puerta principal de la iglesia se encuentra la inscripción “Casa de Dios – Puerta del Cielo”.

Los habitantes del lugar están acostumbrados a interactuar con la población visitante. Entonces es posible compartir con los pobladores la elaboración del pan, de otras masitas típicas, de elaboración de los platos de la gastronomía amazónica y de las artes de costura, bordado, tallado, bijoutería, danza, cantos e interpretaciones musicales tanto autóctona, folklórica y del barroco.

La Misiones fueron la base de este estilo de organización, una estructura modular y una amplia plaza de entorno, en la cual se concentraban la iglesia, el cementerio, las escuelas, los talleres y las viviendas.

El padre suizo Martin Schmidt fue el arquitecto y músico creador de las iglesias misionales, con un estilo barroco mestizo. En la construcción destaca el uso de los materiales naturales del lugar como la madera, que se usó en las columnas talladas, los púlpitos y cajonerías, y los altares bañados en oro y mica. El tallado de las imágenes fue una labor mestiza que continuó hasta la actualidad en talleres de formación.

Las iglesias, compuestas de tres naves, tienen un techo forjado de madera simple, sostenido por columnas de madera labrada de especie “cuchi”, y horcones en las naves laterales, con un sistema estructural de madera casi independiente de los muros. El “cuchi” es un tipo de madera posee una gran resistencia. Otros elementos, como el yeso, se usaron en los decorados de revoques planos, ondulados y falsos para asemejar la construcción barroca mediante volutas, cenefas y caracolas. El uso de la piedra volcánica es destacado en algunos enclaves.

El Templo de San Javier está restaurado destacándose el campanario de elevada altura y sus tallados de madera. El estilo barroco se mezcla con la cultura chiquitana. Al interior de la iglesia se aprecia una compleja decoración en las paredes, una escalera tallada y una espléndida galería.

San Javier cuenta con hermosos paisajes que permiten al turista descansar y disfrutar de sus vacaciones.

San Javier fue el primer asentamiento misional que establecieron los jesuitas en la región chiquitana. Con la construcción de este modesto templo, el cual se concluyó el 31 de diciembre de 1691, el sacerdote Arce, conjuntamente con el Hermano Antonio Rivas, dieron inicio a la labor misionera en la región de Chiquitos, para lo cual se utilizó como “base central” a esta misión. Desde San Javier se irían fundando los siguientes pueblos misionales, y allí los jesuitas misioneros tuvieron su residencia hasta la expulsión de los jesuitas.

El actual templo de San Javier fue diseñado y construido por el sacerdote Martín Schmidt, de origen austriaco, quien inició la obra en el año 1749 y la terminó cuatro años más tarde o sea en 1752.

El templo de San Javier es parte de un conjunto arquitectónico completo, compuesto por una capilla  y el área de colegio. En la parte frontal sobresalen las impresionantes columnas de madera tallada en el estilo que se denomina localmente de “cuerda”. Las paredes están bellamente decoradas con dibujos de tonalidades ocres, dentro de los cuales sobresalen el amarillo y el marrón, colores estos hechos a base de tierras y otras sustancias naturales.

El cuidado del templo de San Javier pasó a manos del Clero Diocesano de Santa Cruz en el año 1767, quienes estuvieron a cargo por 163 años, para luego pasar al cuidado de la Misión Franciscana de Chiquitos en el año 1930.

La restauración del templo de San Javier se comenzó en el año 1987 por iniciativa de Monseñor Antonio Eduardo Bösl, bajo la dirección del arquitecto Hans Roth y el Hermano José Herzog, como constructor, contando para esta obra con los especialistas en carpintería, tallados y restauración de los talleres del Vicariato de Concepción y trabajadores del pueblo de San Javier.
Los trabajos de restauración se finalizaron cinco años después, en 1991. El 3 de diciembre de ese 1991 el templo se volvió a bendecir aprovechando el cumplimiento de los trescientos años de haberse iniciado los trabajos misionales en la tierra de chiquitos. La iglesia quedó rehabilitada en su totalidad, incluyendo la bella decoración de la pintura mural interior y exterior.

La fundación de Concepción fue entre los años 1708-1709, por el Padre Español Jesuita sacerdote Lucas Caballero a quien lo consideraron como el mártir de Chiquitos.

En el pueblo de Concepción se establecieron tribus, las cuales se dedicaron a la agricultura, ganadería, talleres e construyeron sus casas a su modo y de acuerdo a sus costumbres.

La misión de Concepción fue considerada como comunidad donde existían dos encargados que eran jesuitas: uno que se encargaba de la religión y la música y el otro era el encargado de la organización del trabajo.

El municipio de Concepción es la primera sección municipal de la Provincia Ñuflo de Chávez. Está situado en el extremo Noroeste del departamento de Santa Cruz a 290 Km. de la ciudad y a 60 Km. de San Javier, viene a formar parte de lo que hoy se denomina La Gran Chiquitania.

La misión de Concepción presenta uno de los templos más atractivos de la región. Esta joya arquitectónica fue construida por los Misioneros Jesuitas entre los años 1752 y 1753 y restaurada totalmente en el año 1982. Una de sus principales características es el trabajo realizado en “pan de oro”, además del estilo Barroco. En su interior se puede apreciar el tallado extraordinario en madera realizado por los artesanos de la propia comunidad.

En la fachada de la iglesia de Concepción se puede apreciar la estructura de la catedral como una casa chiquitana. En la actualidad, en las comunidades, se mantiene este tipo de casa, ya que primero se hacen los horcones, las vigas, tijeras y luego el techo. Después se hacen las paredes, ya sea de adobe o tabique, así, de esta forma, se evita que las fuertes lluvias arrastren las paredes. Primero se construye el tejado para proteger el resto de la construcción de las aguas, y así es como se construyó la catedral, primero el tejado y luego las paredes, como una auténtica casa chiquitana, aunque, eso sí, más grande y mucho más decorada.

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El costo del paseo incluye:
Transporte privado ida – vuelta
Alimentación (desayuno, Almuerzo y Cena)
Alojamiento
Refrigerio durante los paseos  (agua y fruta)
Boletos de entradas para las visitas a los lugares turísticos mencionados
Interacción con los pobladores del lugar para toma de fotos,
Dependiendo de los visitantes, hay un guía en idioma español, francés, inglés, alemán, holandés, italiano, portugués.

El costo del paseo excluye:
Repelente
Ponchillo impermeable
Bloqueador Solar
Gorra de protección solar
Ropa gruesa y caliente contra el frío y el viento
Toalla, traje de baño
Bebidas no alcohólicas ni bebidas alcohólicas
Gastos personales

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